| Nuevas potencias nucleares han surgido en las zonas más calientes del planeta |
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| Written by ANTONIO ALBIÑANA | |
| Wednesday, 26 March 2008 | |
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La intenciòn de las Farc de adquirir material radioactivo que, según las autoridades colombianas, se desprende de la información obtenida de uno de los computadores de Raúl Reyes encontrados tras el ataque a su campamento en Ecuador, ha vuelto a poner de manifiesto los riesgos que se ciernen sobre la humanidad en materia nuclear. Y al tráfico ilegal de materiales radioactivos hay que añadir la inoperancia del Tratado de No Proliferación Nuclear, TNP, y la emergencia de nuevas potencias dotadas de ingenios atómicos fuera del control de Naciones Unidas. Hace unos años, el Jefe del Estado Mayor del Ejército español dijo que el riesgo más grave para la seguridad planetaria radicaría en "el acceso de grupos terroristas a armas de destrucción masiva y en particular a materiales radioactivos fuera de control tras el hundimiento de la URSS". Desde entonces, las noticias procedentes de la Agencia Internacional para la Energía Atómica, AIEA -encargada de detectar y perseguir materiales radioactivos-, no han hecho sino confirmar las estimaciones del general Félix Sanz. En diciembre pasado, la Interpol detuvo a tres individuos que intentaban vender medio kilo de uranio en polvo a 2.400 euros el gramo en la frontera entre Hungría y Eslovaquia. Un incidente más para sumar a los 149 registrados en 2006, que significaron un incremento del 45% con respecto a 2005. El tráfico clandestino de material nuclear es un hecho capital para la seguridad internacional. Según cifras de la AIEA, entre 1993 y 2006 se registraron en el mundo 1.080 incidentes de tráfico ilegal de materiales radioactivos o nucleares. Y lo cierto es que hay un mercado material radioactivo que está muy lejos de cuantificarse, como lejos está el conocimiento de vendedores y compradores, y sus intenciones. En la hipótesis de un grupo terrorista como comprador, se barajan dos variables. La primera y más remota es que mediante pequeñas compras vaya acumulando material suficiente para construir un artefacto explosivo nuclear. Una hipótesis poco probable dada la necesidad de tecnologías muy complejas y de prolongada experimentación para la fabricación de la bomba. La segunda descarta explosiones nucleares y entra en lo que la jerga denomina "incidentes por radiación". Se trata de la introducción en pequeña escala de material radioactivo en los alimentos, el suministro de agua... Es el caso del atentado contra el ex espía ruso Litvinenko, que murió envenenado en su exilio de Londres por una diminuta dosis de polonio radioactivo. Y es también el de las llamadas "bombas sucias", una mezcla de materiales explosivos comunes con polvo o pastillas radioactivas. Cuando la bomba estalla, la explosión lanza material radioactivo a las zonas aledañas, de tal forma que la mayoría de las lesiones no son producto de la explosión sino de la contaminación. La verosimilitud de este riesgo ha sido reforzada por las confesiones del antiguo responsable de la economía estadounidense, Alain Greenspan. Tan sincero en su diagnosis sobre el móvil espurio -exclusivamente "petrolero"- de la invasión a Iraq por parte de su antiguo jefe George Bush, lo ha sido en su reciente confesión sobre su vivencia de los atentados del 11-S. "Me preocupaban en especial las armas de destrucción masiva, posiblemente un dispositivo nuclear robado del arsenal soviético durante el caos del derrumbe de la URSS -dice-. También contemplaba la contaminación de nuestros embalses. Aun así, en el plano oficial adopté una postura menos pesimista porque, de haber expresado plenamente lo que a mi entender eran las probabilidades, habría dejado tiritando de miedo a los mercados". El instrumento más importante para controlar el material radioactivo es el TNP, firmado en 1970 por las cinco potencias que se reconocían como estados nucleares: Estados Unidos, Unión Soviética, Francia, China y Reino Unido. El objetivo era controlarse entre ellas para evitar fugas y que otros países o grupos se hicieran con armamento atómico. A cambio de que los países no nucleares renunciaran a desarrollar esas armas, el "club de los cinco" se comprometía a ayudarles con tecnología civil y a reducir, hasta eliminarlo, su arsenal nuclear. El TNP ha ido de fracaso en fracaso. En los últimos 20 años, nuevas potencias nucleares han surgido por fuera de él en las zonas más calientes del planeta y al abrigo de las estrategias geopolíticas de las grandes potencias. Primero fue India, cuyo primer experimento fue en 1974 y hoy tiene un arsenal nuclear imposible de fiscalizar. Como respuesta, Paquistán, que desde la independencia ha tenido tres guerras con India, empezó a desarrollar tecnología nuclear para disuadir a ese país de hacer uso de su superioridad. Para ello contó con el apoyo reservado de Estados Unidos. El máximo cerebro en la materia, el doctor Khan, parece estar detrás de la difusión de información para fabricar ingenios nucleares en otros países de los continentes asiático y africano. Luego fue Israel, con un incontrolado arsenal nuclear y con sus misiles apuntando directamente a Irán y Siria. Irán juega al ratón y al gato desde hace años con Occidente, haciendo valer su derecho como miembro del TNP de desarrollar energía nuclear para uso civil -el problema es que durante el proceso productivo, el enriquecimiento de uranio sirve tanto para la fabricación de bombas atómicas como para usos pacíficos. Pero la tesis de Irán no carece de sentido: ¿Por qué poner la lupa en unos países y hacerse el de la vista gorda con otros de los que se sabe con certeza que han desarrollado la bomba nuclear al margen de cualquier control de la ONU? Estados Unidos no se atrevió a intervenir en Corea del Norte porque tiene armamento atómico, pero invadió Iraq a sabiendas de que no tenía armas de destrucción masiva. La última asamblea del TNP -se reúne cada cinco años- fracasó estrepitosamente: ningún acuerdo sobre ningún tema. Habrá que esperar a 2010 para, por ejemplo, tratar el asunto de la inseguridad de los arsenales de la antigua URSS y la responsabilidad de Rusia -con los Estados Unidos tiene 28.000 de los 30.000 ingenios nucleares del planeta- en el comercio clandestino de materiales que podrían caer en manos de grupos terroristas. Si bien el TNP prohíbe facilitar a otros estados la tecnología para desarrollar armas nucleares, las nuevas potencias nucleares que han surgido al margen del Tratado, lo han hecho con el apoyo de los cinco socios fundadores. A finales de 2007, una docena de países de Oriente Medio, como Egipto, Jordania y Turquía, anunciaron planes para dotarse de energía atómica siguiendo el ejemplo de Irán. Estados Unidos se negó a aceptar la propuesta de una moratoria nuclear de cinco años para la construcción de nuevas instalaciones para el enriquecimiento de uranio y reprocesamiento de plutonio en las zonas calientes del planeta, uno de los negocios florecientes de las grandes potencias que se reparten la influencia en ese campo. La codicia y las pulsiones hegemónicas de las grandes potencias trazan un panorama que no puede ser más preocupante. Como diría el filósofo español Fernando Savater: "Frente al cosmos han elegido el caos". cambio.com.co |
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| Last Updated ( Wednesday, 26 March 2008 ) |
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