“Muellle Tampico” (Antologia
13 cuentos de alijadores del Puerto). Un compendio de 30
testimonios de los alijadores del puerto de Tampico. Con
este titulo se presentará en la “Casa de la
Cultura de Tampico” el próximo 12 de julio,
con la presentación por parte de tres damas del puerto:
Eva Patricia Resendiz Rivera, encargada del Archivo Histórico
de Tampico; Lic. Carmina Elvira Elvira, Secretaria Académica
de la Facultad de Derecho de la UAT; y Amparo González
Berumen, exitosa empresaria del Puerto. El pequeño
libro es un intento por conocer la “Subcultura”
de los trabajadores del muelle de Tampico, en un periodo
que va –mas o menos-, de los años 1930 a 1980.
Tampico, durante los años
de 1900 a 1930 –pleno auge petrolero-, fue para los
Europeos el “edén” al que había
que conocer en una maravillosa “aventura” donde
se podía conseguir: casas de juego; excelentes hoteles;
formar una empresa petrolera; escoger de las mejores mujeres
del mundo en los “burdeles” atiborrados de extranjeros;
viajar por el río Pánuco, internándose
en la amplia y selvática huasteca, extasiándose
con su flora y fauna mientras se paladeaba un exquisito
platillo de camarones, jaibas, ostiones y un riquísimo
“catan” frito en medio de ese ambiente caluroso
del trópico, sudando y espantándose los “moscos”.
Este pequeño libro nos lleva
de la mano a entender la subcultura de un grupo de trabajadores
de “alijo” entre los muchos grupos que había;
el impacto que provoca en sus mentes al llegar a Tampico,
buscando mejores oportunidades dejando en su pueblo, hijos,
esposa, y amigos con la esperanza de un futuro mejor. Una
especie de emigrantes de los pueblos sin futuro como sucede
con los indocumentados de ahora, que con la esperanza de
conseguir el “trabajo” que le niega su país;
van arriesgando la vida enfrentando muros de vergüenza
vigilado por el ejercito auto calificado como el guardián
del mundo con armas sofisticadas y de tecnología
de “punta”: tanques, cañones, armas “láser”,
helicópteros y hasta aviones de guerra para detener
a unos hambrientos y mal dormidos indocumentados en busca
de un trabajo honrado.
El muelle de Tampico, siempre fue
el medio inmediato para esas humildes gentes que llegaban
en jornadas de días a pie, algunos descalzos y harapientos.
Buscaban un “taco” y un “trabajo”.
Un pedazo de piso o tierra donde pasar la noche; en medio
del trajín cosmopolita del puerto; como venaditos
espantados eran empujados a trabajar en el “muelle”;
no se requería mucho estudio y si carácter
y fortaleza para las complicadas maniobras de descargar
los barcos.
Este análisis –si se
puede llamar así-, es para conocer el “hacer
y quehacer” de la vida de esos “emigrantes”
en el trabajo del muelle y su relación con la Cooperativa
de Alijadores, que los va introduciendo en el mundo de una
sociedad que en esos años era exageradamente elitista;
y que con el tiempo les va dando la oportunidad de estudiar
superarse, formar familia e integrarse como hombre de bien
en su comunidad.
“Muelle Tampico”, nos
hace entender, el modo en que van cambiando los valores
y actitudes de los trabajadores al unísono con esos
cambios en las condiciones laborales, condiciones que le
suceden a todos los “indocumentados del mundo”;
ejemplo claro de la correlación entre el fortalecimiento
de las organizaciones obreras por una parte y la evolución
de las formas de trabajo y de las condiciones de vida de
sus miembros y sus repercusiones en su mentalidad, actitud
y valoraciones, salen en busca de una “migaja”
de oportunidades y el muelle se las dio –en su momento-,
forjando verdaderos profesionales de su ramo.
Desafortunadamente llegan los “nuevos
tiempos”, se acabo el “bum” petrolero,
los puertos exigen mar abierto y el que antaño fue
refugió de muchos ahora se encuentra entrampado en
la competitividad reduciendo las oportunidades al influjo
de campesinos en busca de mejores oportunidades, que después
de deambular un par de días continúan su camino
rumbo a la frontera con Estados Unidos, estancándose
en las ciudades fronterizas que cada día sufren la
“la gota gorda” para dar los servicios indispensables
a una población flotante que espera integrarse a
la sociedad productiva.
“Muelle Tampico” nos
muestra en su realidad, la vida en una localidad que es
el corazón de las huastecas: Veracruzana, Hidalguense,
Potosina y Tamaulipeca su desarrollo -en el caso del muelle
su decadencia-. Sin embargo no solo la ciudad de Tampico
sino todas las entidades que se encuentran alrededor de
estas huastecas le deben mucho al puerto y a su organización
obrera.
El testimonio de: CLAUDIO GONZALEZ
HERRERA, nos hace entender que los “humildes”
encuentran en el trabajo, las oportunidad de realizarse
como ser humano: “Si, ha habido cambios en el modo
de vida ya que quiérase o no, las generaciones van
mejorando poco a poco el modo de vida, gracias a un trabajo
estable y de superación”. “En razón
de la falta de equilibrio en la escala de valores de cada
uno de nosotros, de acuerdo a nuestra conciencia sicológica
apegada a la verdad, surgen los conflictos familiares que
influyen en el trabajo, o laborales que influyen en la familia,
por lo que creemos que trabajo es educación, que
trabajo es la realización familiar y social, trabajo
es más que un simple mercado de mano de obra…”.
“El término “subcultura”
es, un término usado por la Antropología Social
y por la Sociología, ciencias que estudian al hombre
y su cultura, no es de ningún modo un término
despectivo ó equivalente a poner debajo de otras
categorías de seres humanos a los trabajadores”.
Esta es pues, una reflexión
del libro que presentamos a quien se interese por este tipo
de estudios sociológicos, históricos o simplemente
por curiosidad de conocer el pensar y quehacer de los trabajadores
del muelle, que puede ser de cualquier muelle del mundo.