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Juan Ramón Jiménez de León

 

 

Atomium: Ettore Maiorana

por Juan Ramón Jiménez de León

Visiblemente impactado por la vida de este joven científico italiano de 31 años que decide desaparecer de la luz pública con que brillaba para no dar a conocer sus desarrollos a los fascistas de Mussolini y mucho menos a los nazis de Hitler, algo verdaderamente valiente cuando se tiene el corazón caliente y el cerebro bien frío, hago una pequeña remembranza frente a lo grandioso de su mente y su corazón.

La noche del 25 de marzo de 1938, el  joven físico italiano Ettore Majorana, de 31 años, tomó en Nápoles el barco correo nocturno a Palermo, Sicilia. Antes de hacerlo, escribió dos cartas. La primera, que quedó en su habitación del Hotel Boloña,  y que estaba dirigida a su familia; hacía una peculiar petición: "Sólo tengo un deseo: no vistan de negro por mí. En caso de que , deseen -o deban- seguir las costumbres sociales, usen otra señal de luto, pero por no más de tres días. Luego de eso, sólo deberé quedar en sus recuerdos y, si son capaces de hacerlo, olvídenme." Este mensaje tenía el tono ominoso de una nota de suicidio. La segunda carta, enviada por correo, parecía confirmar que Majorana había decidido dar fin a su vida. Iba dirigida a Antonio Carrelli, director del Instituto de Física de la Universidad de Nápoles, donde el joven científico impartía cátedra desde enero de ese año. "He tomado una decisión inevitable", escribió a Carrelli. "No hay en ella egoísmo. Pero sé que mi inesperada desaparición será un inconveniente para usted y los estudiantes. Le pido perdonarme, más que nada por haber puesto de lado la confianza, sincera amistad y generosidad que me mostró." Antes de que Carrelli recibiera la carta, Majorana envió un telegrama desde Palermo, en el que solicitaba pasar por alto su carta de Nápoles. El telegrama fue seguido por una segunda carta, fechada el 26 de marzo y también enviada desde Palermo: "Querido Carrelli -escribió Majorana-, el mar me rechazó sin remedio. Regresaré mañana al Hotel Boloña. Pero me propuse dejar la enseñanza. Estaré a su disposición para darle más detalles." La segunda carta enviada a Carrelli parecería indicar un intento de suicidio desistido o frustrado. Sin embargo, esto no anunció una vida renovada para Majorana. Ni Carrelli ni los miembros de la familia del físico volvieron a saber de él.
¿Quien era Ettore Maiorana?
Nacido el 5 de agosto de 1906 en Catania, Sicilia, Ettore resolvía, a la edad de cuatro años, complejos problemas matemáticos a velocidades increíbles. Fue un don que confundió y asombró a los que lo rodearon mientras siguió su instrucción. Al principio fue educado en casa y más tarde se le envió a una escuela jesuita en Roma, aunque completó la educación secundaria en el Liceo Torcuato Tasso antes de cumplir los 17 anos. En el otoño de 1923 ingresó a la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Roma, donde entre sus condiscípulos estaban su hermano mayor Luciano y su amigo Emilio Segrè. Fue este último quien persuadió a Majorana a dedicarse al estudio de la física. En 1928 fue transferido al Instituto de Física Teórica, entonces bajo la dirección de Enrico Fermi-el desarrollador de la primera pila atómica en la Universidad de Chicago, adonde había emigrado huyendo del fascismo y el nazismo,  bajo su guía fue orientando a Ettore hacia la espectroscopia atómica y de la física nuclear. Al año siguiente recibió su doctorado a los 22 años con mención honorífica, durante los siguientes cinco años trabajó con Fermi resolviendo problemas de física nuclear. Aunque la producción académica de Majorana apenas asciende a nueve trabajos publicados entre 1928 y 1937, su obra es aún hoy admirada por la comunidad científica. Los trabajos revelan un minucioso conocimiento de datos experimentales, facilidad para simplificar problemas, una mente despierta y un perfeccionismo sin concesiones. Sus críticas hacia los trabajos de otros le valieron el alias de "El Gran Inquisidor". Pero era igualmente severo consigo mismo, lo que podría explicar su ritmo lento y lo escaso de su producción académica. A instancias de Fermi, Majorana salió de Italia en 1933, becado por el Consejo Nacional de Investigación. En Leipzig, Alemania, conoció a Werner Heisenberg, después sería premio Nóbel. La correspondencia posterior con Heisenberg revela que Majorana no sólo tuvo en él a un colega científico, sino también a un amigo íntimo. Sus búsquedas relativas más importantes a la física nuclear miran una teoría en las fuerzas que aseguran estabilidad al núcleo atómico: fue el primero que avanzó  en las hipótesis  de que los protones y los neutrones, son miembros del núcleo atómico, y las fuerzas para desencadenar reacciones en cadena. La teoría es sin embargo famosa con el nombre del físico alemán Werner Heisenberg {era un nazi convencido pero ocultaba sus intenciones al italiano} que alcanzó los mismos cálculos y los dieron a la prensa antes de Maiorana. La fisión nuclear: Esta operación consiste en provocar el estallido del núcleo de un átomo pesado, obteniendo fragmentos de masa mediana. Un isótopo del uranio, el 238U92 se presta a este proceso y una de las reacciones que se producen al bombardearlo con neutrones lentos se formula así:
Por ello Ettore es nombrado Profesor  de la Universidad de Nápoles en 1937 en el área de física teórica. Según el veredicto unánime de sus contemporáneos, Ettore Majorana poseía una inteligencia extraordinaria. Su mentor, el premio Nóbel Enrico Fermi, llegó al grado de compararlo con Galileo Galilei e Isaac Newton. Su estancia en Alemania fue muy dura, pues siendo matemático y de una agudeza genial, pronto entendió a donde se encaminaba el nazismo, ya muy popular entre sus compañeros. En el otoño de 1933, Majorana volvió a Roma con problemas de salud: enfermó de gastritis aguda en Alemania y al parecer sufría de constantes crisis nerviosas por la persecución nazi que queria saber todos avances que tuviera en el desarrollo de una bomba atómica. Tuvo que seguir una estricta dieta y se hizo introvertido y hosco. Aunque tenía una cariñosa relación con su mamá, desde Alemania le había escrito advirtiéndole con énfasis que no la acompañaría a sus acostumbradas vacaciones veraniegas en el mar. Su asistencia al instituto se hizo irregular y luego se encerró en su casa: el prometedor y joven físico se convirtió en ermitaño. Durante cuatro años se desligó de sus amigos y dejó de publicar. Fue hasta 1937 que Majorana regresó a lo que podría llamarse una vida "normal". Ese año, después de un largo silencio, publicó lo que sería su último documento científico y solicitó impartir la cátedra de física. En noviembre, fue nombrado profesor de física teórica en la Universidad de Nápoles. Para infortunio de la autoestima de Majorana, sus clases en Nápoles tuvieron poca asistencia. Sus estudiantes sencillamente no entendían lo que trataba de explicarles. El 22 de enero de 1938 pidió con cierta desesperación a su hermano que le transfiriera a un banco de Nápoles todo el dinero que tenía en Roma. En marzo pidió una fuerte suma de su salario profesional, que no había tocado desde su nombramiento. Con esta suma y su pasaporte, abordó el barco el 25 de marzo y desapareció para siempre. ¿Maiorana  había sido asesinado? ¿O fue secuestrado por los fascistas y entregado a los nazis? O quizás, delante de las perspectivas de pesadilla abierto descubrimiento de la bomba atómica en la Europa de Hitler y Mussolini, él ha preferido "desaparecer"? ¿Qué esta escondido detrás del misterio Maiorana?.  Y el amor…….Era en esa ocasión que la vi- amor a primera vista. De lejano apareció dulce, con un punto navegante tímido, casi incierto; dan cerca notaron los sombreros más negros, la tez oscura, los ojos más animados y que chispean:... y de Laura Fermi: “Maiorana había continuado atendiendo al instituto de Roma y trabajando a usted irregular, de su manera peculiar, hasta que en 1933 había ido para un cierto mes en Alemania. A las reasunciones de la vuelta no su lugar en la vida del instituto; de hecho, no deseó más se hace para ver no da a viejos compañeros, también se había afectado de una crisis familiar, es decir por sus pensamientos estaban cruzados los sentimientos anti-fascistas, el amor, sus enfermedades adquiridas en Alemania y la presión directa de Mussolini y los agentes secretos de Hitler para que se pusiera a desarrollar la bomba atómica. La investigación iniciada en las semanas posteriores a la desaparición del físico revelaron algunas pistas prometedoras. Pero todas resultaron ser callejones sin salida. El 26 de marzo, el día en que envió a Carrelli el telegrama y la segunda carta, Majorana posiblemente abordó el barco correo que volvía de Palermo a Nápoles. Según las autoridades de la compañía naviera, había un boleto a su nombre en la oficina del muelle. Luego, cuando se les pidió mostrar la evidencia, afirmaron que el boleto cancelado se había perdido. Un testigo primero dijo haber compartido un camarote con Majorana, para luego decir que no estaba seguro de la identidad de su compañero de viaje. Por otra parte, una enfermera que conocía bien a Maiorana insistió en que lo vio en Nápoles luego del regreso del barco el 26 de marzo. Otra pista lleva a un Monasterio. La familia de Majorana publicó un aviso notificando la desaparición de Ettore, con una fotografía como referencia para una posible búsqueda. En julio recibieron respuesta. El abad del monasterio Gesu Nuovo en Nápoles les dijo que un joven muy parecido al de la fotografía lo había visitado a fines de marzo o principios de abril, pidiendo que se le admitiera en el monasterio en calidad de huésped. Cuando el abad vaciló para aceptar la petición, el joven se fue y nunca regresó. Pero el abad no sabía la fecha exacta, por lo que fue imposible determinar si la visita fue antes o después del viaje de Majorana a Palermo. Luego, se estableció que el 12 de abril un hombre joven parecido al de la fotografía de Majorana solicitó ingresar al monasterio San Pasquale de Portici. También se fue de ahí luego de ser rechazado. Basado en estos informes, vagos pero fascinantes, el escritor Leonardo Sciascia propuso una teoría, 40 años después del evento. Cansado del mundo y las obligaciones impuestas por su trabajo científico, tal vez desilusionado por el aparente fracaso de su carrera de profesor, Majorana buscó un escape en la vida religiosa. En alguna parte halló un refugio donde pudiera vivir de incógnito y dedicar el resto de su vida a las plegarias y a la contemplación. ¿Escapó a Argentina? La pista final y quizá la más intrigante de Ettore Majorana conduce hasta América del Sur. En 1950, el físico chileno Carlos Rivera vivió en Buenos Aires, capital de Argentina, y se alojó temporalmente en la casa de una anciana. Por casualidad, la anciana descubrió el nombre de Majorana entre los papeles, a quien contó que su hijo conocía a un hombre con ese apellido, pero que ya no se desempeñaba en el campo de la física, sino en el de la ingeniería. Rivera tuvo que partir de Buenos Aires y no pudo seguir la pista. Curiosamente, Rivera halló otra vez las huellas de Majorana en Buenos Aires. En 1960, mientras cenaba en un restaurante, escribía distraídamente fórmulas matemáticas en una servilleta. Un mesero se acercó y le dijo: "Conozco a alguien con el mismo hábito de garabatear matemáticas en las servilletas. Viene aquí de vez en cuando. Se llama Ettore Majorana y era un físico famoso en Italia antes de la guerra, cuando salió de su país para venir aquí. Pero esta pista tampoco sirvió: el mesero no tenía la dirección de Majorana, y de nuevo Rivera tuvo que partir antes de resolver el misterio. ¿ O finalmente fue secuestrado por los camisas pardas del fascismo y llevado de regreso a Alemania, pues se supo de un genio italiano en los reductos nucleares nazis, ya que en 1944 por primera  vez los alemanes detonaron una bomba nuclear de 1 kilotón, para ello era necesaria una pila nuclear similar a la desarrollada por Fermi? Fueron dos investigadores, alemán y el otro austriaco, refugiados en Gran Bretaña, Rudolph Peierls y Otto Frisch los que en un informe  secreto propusieron que, en vez de intentar aumentar la cantidad de 235U era preferible extraer 235U del 238U. Las dos sustancias son químicamente similares y difieren sólo en el peso, digamos que como la nata y la leche. Los dos alemanes calcularon que 5 kg de 235U, al fisionarse, liberarían una energía igual a la de varios millones de toneladas de dinamita. Este Memorandum de Frisch-Peierls, transmitido por científicos secuestrados por los nazis ¿Ettore? a los británicos y estos a los estadounidenses, se convirtió en la base del proyecto Manhattan, cuyas consecuencias conocemos. Fermi condujo la construcción de la primera pila nuclear logrando, en diciembre de 1942, la primera reacción en cadena controlada de fisión nuclear, en la Universidad de Chicago. Durante el resto de la Segunda Guerra Mundial participó en el desarrollo de la bomba atómica en los laboratorios de Los Álamos, Nuevo México, dentro del Proyecto Manhattan  que detonaba la bomba el 16 de julio de 1945. Con posterioridad se opuso al desarrollo de la bomba de hidrógeno por razones éticas. En 1946 fue nombrado profesor de física y director del Instituto de Estudios Nucleares de la Universidad de Chicago. Fue galardonado en 1938 con el premio Nóbel de Física "por sus demostraciones sobre la existencia de nuevos elementos radioactivos producidos por la radiación de neutrones y por sus descubrimientos sobre las reacciones nucleares debidas a los neutrones lentos".Los fermiones-muy parecidos a los trabajos de Ettore, su alumno-, el Fermi National Accelerator Laboratory, el elemento químico Fermio y las estadísticas de Fermi reciben su nombre en su honor. El Premio presidencial Enrico Fermi fue establecido en 1956 en recuerdo de sus logros científicos y su excelencia como científico. El departamento de la Universidad de Chicago en el que trabajó durante varios años se llama en la actualidad Instituto Enrico Fermi. En el proceso de resolución del rompecabezas nuclear dos piezas clave fueron el italiano Fermi (que produjo las primeras fisiones nucleares) y los radioquímicos alemanes Otto Hahn, Fritz Strassman y Lisa Meitner y Otto Frisch (los últimos, de hecho austriacos, fueron los que explicaron el fenómeno). Resulta irónico que, todos ellos ciudadanos de países del eje, fueran obligados a exiliarse por el fanatismo anti-judío de Hitler. Meitner y Fritsch, judíos, realizaron su descubrimiento en Suecia, y Fermi, cuya esposa era de origen judío, también se exilió, en 1938, al quedar claro que la alianza de Hitler con Mussolini les ponía en peligro. El "Proyecto Uranio" de los alemanes, que había comenzado en 1939, tenía como objetivo investigar el diseño y construcción de reactores nucleares, la separación de isótopos y el armado de explosivos atómicos. El proyecto completo contaba con no más de una docena de científicos desparramados por todo el país. Muchos de ellos ni siquiera eran full time, dedicando a estas investigaciones poco más que sus ratos libres. El Proyecto Manhattan, por el contrario, empleó a miles de científicos, ingenieros y técnicos, y su costo se elevó a varios miles de millones de dólares. No es sorprendente, entonces, que los historiadores hayan llegado a la conclusión de que Alemania no estaba ni siquiera cerca de construir un artefacto nuclear funcional. Sin embargo, cierto material histórico recién descubierto complica la historia... y la hace mucho más interesante. El historiador alemán independiente Rainer Karlsch es el autor del libro Hitlers Bombe ("La bomba de Hitler", publicado por Deutsche Verlags-Anstalt), el primero que se ha dedicado en profundidad a investigar si Hitler tuvo en verdad su bomba atómica. Mark Walker, por su parte, es profesor en el Departamento de Historia del Union College de Schenectady, Nueva York. Juntos han publicado un extraordinario artículo titulado New light on the Hitler´s Bomb ("Nueva luz sobre la bomba de Hitler).
Esto se debe a que paulatinamente han ido apareciendo nuevas fuentes de información antes desconocidas. Por ejemplo, en 1992 el gobierno británico publicó transcripciones de conversaciones grabadas en secreto entre diez científicos alemanes que se encontraban prisioneros en Farm Hall (Cambridge, Inglaterra) en 1945. Con la excepción de uno (Max van Laue), todos los demás habían estado trabajando en el Proyecto Uranio de Hitler. Sus nombres eran Erich Bagge, Kurt Diebner, Walther Gerlach, Otto Hahn, Paul Harteck, Werner Heisenberg-amigo de Fermi y de Ettore, Horst Korschning, Carl Friedrich von Weizsäcker y Karl Wirtz. Otro material aún más misterioso apareció en 2002: los Archivos Niels Bohr de Copenhague publicaron ciertos borradores de cartas escritas por el propio Bohr a fines de los años ´50. Las cartas trataban acerca de una visita que Heisenberg y von Weizsäcker hicieron a la Dinamarca ocupada por los nazis en septiembre de 1941. Después de la guerra, ambos científicos alemanes juraban que sólo habían viajado para visitar a Bohr, ayudarlo y convencerlo de que se sumara al esfuerzo nuclear alemán. Pero en las cartas, Bohr niega que los actos o las motivaciones de los físicos alemanes hayan sido así de nobles. Hay una obra de teatro ("Copenhague", de Michael Frayn) que gira en torno a las intrigas que implicó esa extraña visita, prácticamente de espionaje. Hoy en día se sabe que existía otra línea de investigación además de la oficial, que estaba dirigida por Manfred Von Ardenned y Frith Bopp; que elaboraron un exitoso método, por el que se conseguía uranio enriquecido, plutonio y agua pesada a mayor velocidad que en Oak Ridge (mayor planta productora del bando aliado). Pero ¿hasta dónde llegaron sus investigaciones?. En los días finales de la guerra, el ministro de propaganda Goebbels, anuncio al mundo que Alemania estaba fabricando una "sorprendente y poderosa arma, que cambiaría el signo de la contienda dando la victoria final a Alemania". En Mayo del 45, en el océano pacifico, los americanos capturan un U-boot (el submarino nazi U-234). Con un diseño revolucionario, de tamaño tres veces al normal y con rumbo a Japón, encuentran en sus bodegas un inquietante "tesoro": planos y piezas para construir cohetes similares a las V-2 (las bombas volantes), cazas a reacción y lo más sorprendente.... piezas para la construcción de gran parte de una bomba atómica de diseño nazi. Pero no acababan ahí las sorpresas, ya que en varios de los tubos destinados al transporte de torpedos se encontraron unos envases metálicos que contenían varios kilos de uranio enriquecido (U-235) altamente radiactivo. El objetivo de ese formidable botín, era que Japón construyera la bomba para así poder derrotar a los americanos que aún estaban en guerra. Pero eso nunca sucedió, ya que el 23 de mayo se transmitió el descubrimiento a la base naval de Portsmuth, en donde decidieron que todo el material (incluido el uranio) fuese llevado a Los Álamos (desierto de Nuevo México), donde se probaría varias semanas más tarde la primera bomba atómica. Decía Ettore “La persecución judía llena de alegría a mayoría de Ariane, su lugar de estudio en Alemania. El número de los que encuentren el lugar en la administración pública y en muchas privadas, después a la expulsión del hebreo y luego exterminio, y esto explica  la popularidad de la lucha antisemítica. Al Berlín de los años 30’s los poderes económicos eran judíos y a ellos les echan la culpa de la guerra de 14.  La atmósfera de la Universidad era totalmente anti.semita. El nacionalismo alemán consiste en mayor parte en el orgullo de la raza pura..... por lo tanto le daba miedo darle a los nazis sus desarrollos atómicos.  Sus ultimas letras a sus parientes sicilianos “Tengo el solo deseo: que ustedes no se vistan de negro. Si usted desea invocar al uso, las capacidades puras, pero no guarden luto no más dos tres días. Después de usted recuérdeme, si usted puede, en sus corazones y perdón a mí persona." La misteriosa desaparición del físico Ettore Majorana en marzo de 1938 ya había sido olvidada por el público cuando el escritor italiano Leonardo Sciascia publicó en 1975 EI caso Majorana, una obra descrita por él como una "novela filosófica de misterio". Los cuentos y novelas anteriores de Sciascia trataban casi exclusivamente de las condiciones socioeconómicas, políticas y morales de su nativa Sicilia. Sciascia supo del misterio de Majorana en 1972. En ese año, el Consejo Nacional de Investigación -que financió en 1933 el viaje a Alemania del joven físico- designó a Erasmo Recami, profesor de física teórica de la Universidad de Catania, para que pusiera orden en la breve totalidad de la obra científica de Majorana. Al hacerlo, halló pistas que anteriormente fueron soslayadas y que mostró a Sciascia. Al seguir estas pistas, el novelista consideró los motivos que habrían podido obligar a Majorana a salir de Italia y concibió una intrigante teoría: con su inteligencia superior, Majorana reconoció antes que sus colegas la enorme fuerza destructiva de la energía atómica y no quiso tomar parte en el desarrollo de armamento atómico para el régimen fascista de Mussolini. La tesis de Sciascia suscitó una considerable controversia en Italia. Erasmo Recami, quien conoce mejor que nadie la obra de Majorana, se rehúsa a desechar la teoría de Sciascia. Recami piensa que es una entre muchas posibilidades.
AL DESAPARECER ETTORE, LA BOMBA NAZI SE RETRASO UNOS AÑOS ¿Qué HUBIERA PASADO SI ETTORE DEJA SUS IDEAS CON LOS NAZIS?
¿HUBO PIRATERÍA DE SUS DOS MAS CERCANOS, FERMI Y HEISENBERG, QUE RECIBIERON POSTERIORMENTE EL PREMIO NOBEL?¿NEW YORK LE DEBE LA VIDA A ETTORE?
-- publicado el 8 de Abril 2007 --
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