La primera vez que escuche el nombre, me pareció
muy “sensual”, no sabía si se trataba
de una cantante, artista de cine o escritora de pornografía;
dos personajes femeninos me recuerdan al año de 1968:
Elena Poniatoska y Oriana Fallaci; las razones puede estar
en la Matanza de Tlatelolco, o en la asociación de
mi juventud con las mujeres inteligentes, que llaman muchísimo
la atención a mi órganos masculinos.
En los años sesentas, las
películas resaltaban el Get Set Romano. Notable sociedad
elitista recreándose con bellas madonnas, “frivolidad
peliculesca” con un Marcello Mastroniani galanenado
en alguna “Piazza”, “Palazzo” o
“Fontaine de Trevi”; bueno no se si lo vi en
esta última; Italia era eso y nada más que
eso en mis –aquellos años-, pensamientos de
un circo romano “redondo” y plano.
La realidad es otra cuando se despierta
del “sueño” romántico y se conoce
a las personas o las cosas; Italia, rebaso mis precarias
expectativas; caminando por la ciudad, buscaba en mis recuerdos
las imágenes de mis años de adolescente; desperté
al ver el Circo Romano, que ni era redondo, ni era plano;
además no estaban los “Gladiadores”,
ni los tridentes, ni el “Cesar” ni los “artistas”
de “Quo Vadis”.
Cierro los ojos y veo la diminuta
figura de un dama en apariencia “frágil”
pero muy valiente refiriéndose a “Tina”;
Tina Modotti; ¡Y Dale con las Italianas!; el pasado
me fascina y si son mujeres ¡Caray!, ¡Lastima
que ya pasaron a mejor vida!, que no me falta mucho para
intentar intimidar con ellas en donde se encuentren; ¡Mucho
tiempo tendré para conocerlas!.
Pues resulta que esta “Tina”
–Adelaida Luigia Modotti; se atrevió a desafiar
a una sociedad mexicana, exageradamente “moralista”;
nomás de imaginar el “escándalo”
que armaba entre las “damas” de la “veladora
perpetua” es para dar risa; con sus vestidos cerrados
hasta el cuello, sus “enaguas”, arrastrando
los suelos, sus largas mangas rematadas en “olancitos”;
sus “persignadas” acompañadas de su ¡Hay
Dios…! ¡Que inmoralidad!; eran los años
de 1920; su sexualidad la emitía en cualquier movimiento
corporal, y ni se inmutaba por su “desnudez”;
los hombres en la vida social cerraban los ojos a su “manera
de ser”, pero en la obscuridad la adoraban y pue’que
hasta la homenajeaban cuando estaban con la esposa en la
intimidad.
Quienes saben y conocen de ella,
como es el caso de Adriana Cepeda; nos cuenta que se impresiono
tanto con México, que lo plasmó en imágenes
como un homenaje, que si bien resaltaba sus formas estéticas;
también retrataba: “la visión del país
lleno de miseria e injusticias”; no muy alejado del
actual, escondiendo sus “vergüenzas” bajo
el manto de las urbes de cemento y la prensa oficializada
resaltando las bondades de una “elite” política
cada vez más incongruente y menos representativa
de esas “miserias e injusticias”.
Oriana, “escandaliza”
al mundo poderoso “desnudando” al Rey, de ahí
su éxito en la venta de sus libros, como en su tiempo
“Tina” escandalizo a los “religios”
y mojigatería mexicana; esta “madona”
cuenta las verdades sin embajes, sin tapujos o como dijera
la “Serrano” “A Calzón Quitado”.
Escribió sobre el once de Septiembre indignada por
la cantidad de muertos que a su juicio anduvo entre los
40 o 45 mil, que los americanos callaron, por razones política
o simplemente para restarle satisfacción a Osama
bin Laden, arremetiendo contra los “Kamikazes”
anti-heroes que secuestraron a los aviones; los verdaderos
mártires –le dice en sus escritos a Arafat-,
son: “los pasajeros de los cuatro aviones secuestrados
y transformados en bombas humana”, “Ellos si
que están en el paraíso”.
“Calzonuda”, la mujer
y ¡muy mujer! –Supongo-, se atrevió a
lanzar su teoría sobre las elecciones en España
con dedicatoria a José Luís Rodríguez
Zapatero, señalando que las elecciones se ganaron
gracias “al lobby gay español”;
y algo ha de haber de cierto, afortunadamente para los españoles
coincidió su muerte con la foto en primera plana
que engalana tan nítidamente “elmundo.es”
el 15 de Septiembre coincidente con una pequeña noticia
de su muerte. Dos [elegantemente vestidos] “militares”
españoles besándose en la ceremonia matrimonial,
sellando así el triunfo de esas elecciones. Oriana
acababa de pasar a mejor vida, no logro confirmar su teoría
o si la confirmo se murió por andar de atrevida.
Italiana de origen y corazón
arremetió en contra de los políticos de su
país: “Está tan dividida nuestra
Italia. ¡Es un país tan lleno de facciones
y tan envenenado por sus mezquindades tribales! En Italia,
se odian incluso en el seno del mismo partido. No consiguen
estar juntos ni siquiera cuando tienen el mismo emblema,
el mismo distintivo. Celosos, llenos de bilis, vanidosos
y mezquinos, sólo piensan en sus propios intereses
personales. En la propia carrera, en la propia gloria, en
la propia popularidad de periferia. Por los propios intereses
personales se desprecian, se traicionan, se acusan y se
escupen...” [La Rabia y el Orgullo – Oriana
Fallaci]; al escuchar sus lamentos, escucho los lamentos
de muchos mexicanos; me confundo pues no se si se refiere
a mi país o a la mayoría de los países
del mundo; no se si esto es “calzonudo” pero
entiendo que es un grito a los sordos y a los mudos en el
desierto de la política mundial.
Llena de “rabia” por
tantas estulticias en el mundo, se aisló en el corazón
Neoyorquino, la fama la rebaso, sus comentarios ofendieron
a los “sin razón” y el temor de un “atentado”
que pudiera acabar con su vida la orillo a vivir en la soledad
de sus pensamientos, peleando en la otra guerra contra el
cáncer de pecho; enemigo oculto de las mujeres.
Que la historia esta llena de valerosas,
mis respetos; mis respetos a Oriana, a quien desde este
lugar le rendimos tributo a su Inteligencia, Valentía
y profesionalismo.